Final Fantasy V, el final de una etapa en la evolución de la saga

Por mucho tiempo, Final Fantasy V fue un título oculto dentro de la apreciación occidental de la saga Final Fantasy. Fue lanzado originalmente en 1992 para la consola Super Famicom (SNES en occidente), y recién llegaría al resto del mundo con los ports realizados para PlayStation (1999-2002) y Game Boy Advance (2006-2007).

 

Para la época en la que los amantes del RPG japonés pudieron disfrutar de estos títulos con traducciones al inglés o al español, el apartado técnico ya acusaba fuertemente el paso de los años. La saga Final Fantasy había demostrado con FF VII y FF VIII que las historias cargadas de aventura y emoción podían también brindar un apartado audiovisual sobrecogedor, y para muchos la sorpresa de Final Fantasy V no fue tal. Sin embargo, apreciar una obra antigua a tantos años de su lanzamiento, obviamente modifica nuestra percepción de la misma.

¿Qué significó Final Fantasy V en su época? ¿Por qué los fanáticos de la etapa clásica de Final Fantasy lo recuerdan como una pieza sólida pero no tan memorable como Final Fantasy VI? Hoy en Nerdmesh exploramos un poco el curioso universo de FF V para entender cómo marcó un antes y un después en la evolución jugable y narrativa de la saga, siendo el último título en conservar la sencillez y ambientación medieval del J-RPG.

 

 

Adiós al padre de la obra

 

Final Fantasy V fue el último juego de la saga en contar con el padre de la bestia en la silla de director. Quizás por eso, es un título que combina elementos de las 4 entregas anteriores, los condensa y los expone de una manera integral y muy bien llevada. Quizás la trama en general, sea un poco sosa. Con muchos eventos que se suceden uno atrás de otro únicamente para hacer avanzar la trama, en una época donde el desarrollo de personajes todavía no estaba integrado de forma definitiva en el género.

 

En los primeros 10 minutos de la aventura se suceden múltiples eventos: el Rey Tycoon se marcha del castillo a bordo de un dragón, la princesa sale a buscarlo y es golpeada por el impacto de un meteorito, un grupo de goblins está a punto de secuestrarla, un aventurero a bordo de un chocobo la rescata, aparece un viejo amnésico y un pirata malvado captura al grupo y decide unirse al descubrir que el pendiente de la princesa es igual al que lleva consigo desde que nació. ¿Algo más?

 

Posiblemente, en Final Fantasy V a nivel argumental y de desarrollo mitológico, estemos ante la consagración definitiva de los pilares de la esencia rolera de Squaresoft en la que denominaremos “la era clásica” de Final Fantasy. ¿Qué elementos la componen?

Los cristales elementales. Fuego, viento, agua y tierra son los elementos que dan vida al planeta, y desde el primer Final Fantasy han estado presentes. En la quinta entrega, se termina de afianzar con tremendos desastres claramente representados en el juego que, si algo le sucede a los cristales, el mundo lo pasará mal.

 

La lucha entre la luz y la oscuridad. El mundo tiene sus cuatro cristales elementales, y a su vez está la contracara de los cristales oscuros. Mientras en el mundo de la luz, los cristales son representados por los Guerreros de la Luz, los cristales de la oscuridad tienen como representación a los Fiends (Demonios) que poseen poderes relacionados con cada uno de los elementos.

Identidad y amistad en la construcción del yo. Un elemento interesante para analizar la mitología de los Final Fantasy clásicos, y que no falta en FF V, es la orfandad, amnesia o imposibilidad de los personajes de estar con su propia gente. Si bien puede parecer un mero recurso narrativo, en la época en la que sale a la luz Final Fantasy V Japón viene atravesando un fuerte proceso de resignificación de la juventud. Ideas como la autonomía, la ruptura con los mandantos sociales tradicionales y la construcción de nuevos vínculos se vuelven una constante. Por eso los héroes le dan más importancia a su grupo de amigos y a la lucha por un mundo más justo para todos, antes que a la defensa del nacionalismo o las pautas culturales de antaño.

Estos parámetros de época nos ayudan a entender un poco más acerca de lo que Final Fantasy V aportó a la saga. Es el último título en contentarse con seguir construyendo su propia mitología con rasgos claramente identificables entre un título y otro. A partir de Final Fantasy VI comenzará una época de steam-punk y ciencia ficción, rompedora desde lo audiovisual y desde lo jugable.

 

Final Fantasy V es la versión definitiva de Final Fantasy I, con diseños coloridos, personajes expresivos, un ambiente medieval y constantes referencias a los cristales elementales, la búsqueda de armonía con la naturaleza y la construcción de una sociedad más justa y equitativa donde todos los seres puedan vivir.

 

El Active Time Battle y los Jobs

 

Las luchas se vuelven mucho más visuales con la barra de evolución del ATB, pero la esencia principal de Final Fantasy V es la personalización de nuestro equipo a partir de la utilización de Jobs, categorías de personajes que nos brindan diferentes habilidades de acuerdo a cada estilo de juego. En Final Fantasy V podemos equipar a cualquier personaje con cualquier Job e ir aprendiendo habilidades sueltas. Luego hay un job libre que permite que equipemos indistintamente las habilidades que ya tenemos aprendidas. Entonces, podemos desarrollar nuestras habilidades de lucha cuerpo a cuerpo con ninjas, dragoons y caballeros, y luego equipar las mejores habilidades de cada uno en un mismo personaje.

 

 

Un estilo de juego que brinda muchas horas de experimentación y aventuras para obtener los personajes más poderosos de acuerdo a la forma en que deseemos jugar. Final Fantasy V también incorpora algunos jefes secretos, aventuras secundarias y numerosos beneficios para explorar a fondo el mapa, pero con personajes que no llegan a un nivel de desarrollo tan memorable como los de FF IV o FF VI.

 

La trama tiene bastantes momentos graciosos y emotivos para ser recordada, pero de forma genérica. El jefe final, y su intención de destruir todo lo que hay en el mundo, no termina de consagrarse y uno termina sintiendo que fue más bien un enemigo genérico. Pero Gilgamesh como esbirro tiene mucha más personalidad y es un guiño que los más fanáticos seguimos identificando cuando vemos sus apariciones en otros títulos.

 

 

En conclusión, Final Fantasy V es la versión definitiva de los Final Fantasy de la época clásica, cuando la saga de Squaresoft simplemente apuntaba a diseñar un juego de rol que aprovechará la amplia base de fanáticos y con algunos agregados jugables y visuales. La narrativa y el desarrollo de personajes no es  su fuerte, pero termina resultando una historia entretenida pese a sus fallas. A nivel jugable añade amplias opciones de personalización y aprovecha muy bien el recurso técnico de la época, aunque terminará siendo opacado con Final Fantasy VI también para SNES.

¿Cuál es tu opinión sobre Final Fantasy V? Comparte en los comentarios y abramos el debate entre los fanáticos del J-RPG en Nerdmesh. No olvides recomendarnos qué títulos quieres que reseñemos.

 

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